CONTEXTO HISTÓRICO

En 1880, fines del siglo diecinueve, llagaron las primeras fabricas inglesas a la Argentina, dando inicio a un modelo económico que estará vigente hasta el 1930.Algunos de los resultados de este proceso económico fueron “la conquista del desierto” y el transporte a vapor,  que permitieron en aquella época el crecimiento y desarrollo exitoso de la Argentina.

El libre comercio, fue lo que permitió que la relación entre Gran Bretaña y Argentina fuera prospera. Bajo este sistema los ingleses no solo se llevarían gran parte de la producción de nuestro país sino que además estarían a cargo de las principales actividades productivas.

Durante esta misma época, en Buenos Aires comienzan a desarrollarse las pequeñas industrias de la mano de emprendimientos familiares y pequeños talleres cuya producción dependiera de la propia materia prima producida en el país. Esta actividad tomó gran impulso en 1920, al dar cuenta de las posibilidades que abría la explotación fabril por fuera del sistema agro.

Más allá de la alternativa productiva, el sistema agro se constituía como la base de la economía argentina, que comenzó a mostrar los primeros indicios de debilidad y dependencia durante la primera guerra mundial, colapsando completamente en 1930 con el “El viernes negro”.

Durante este período, las principales potencias comenzaron a establecer políticas proteccionistas que llevaron a la oligarquía argentina a un estado de desesperación, buscando mantener a toda costa a sus principales compradores, consecuencias  de ello fue el tratado Roca-Ruseman.

La crisis y la segunda guerra mundial dan impulso a nuestra economía, pero esta vez lo hace a través de una industria por sustitución de exportaciones.

Si bien esta primera etapa estuvo orientada al desarrollo de la industria liviana, poco a poco, el contexto mundial fue planteando la necesidad de una soberanía nacional y su resguardo, con lo cual se comenzaron a tomar medidas que impulsen el desarrollo de una verdadera industria pesada. Las primeras escuelas técnicas serán la consecuencia de este nuevo camino y las responsables de formar  a un semillero de ingenieros que servirían al desarrollo de esta actividad.

QUE PASABA EN AZUL?

Nuestra ciudad no fue ajena a ninguno de estos procesos. Las primeras industrias de Azul estuvieron vinculadas a las actividades agrícola-ganaderas, entre ellas los molinos harineros, curtiembres que dieron lugar a la fabricación de calzados, explotación frutícola de la mano de la industria licorera, la fabricación de jabones, cerveza, entre otras.

El paso del ferrocarril, no solo permitió el crecimiento de estas actividades sino que facilito la llegada e instalación de inmigrantes en nuestra ciudad, que se abocaron a trabajar en sus áreas de formación profesional, pero también y fundamentalmente en la actividad comercial. De allí que se constituyan en los principales impulsores y fundadores de la “Liga Comercial e Industrial”.

A lo largo de los años, esta entidad llevo a cabo importantes actividades de manera conjunta con otras instituciones de la ciudad, muchas de las cuales venimos mencionando a través de “Un Proyecto Centenario”. Remitimos a ellas, porque fueron estas acciones las que contribuyeron al posicionamiento de Azul y la potencialización de un sector que significara una gran alternativa a la economía Azuleña cuando llegue la crisis del modelo agroexportador, en 1930.

Habrá que esperar hasta mediados del Siglo XX para que se vuelva a impulsar la actividad industrial, que llegará a nuestra ciudad en 1955 de la mano de la fábrica de explosivos ubicada sobre la ruta 80. En los años sesenta la actividad se expande con la instalación del frigorífico (1963), Sudamtex (1964), Cerámica San Lorenzo (1969), Luz Azul (1971), y  H. J. Navas (1981). Un progresivo crecimiento que llevó a comenzar las obras del primer parque industrial, que empezara a funcionar a partir de 1974.

Si bien en reiteradas oportunidades hubo intenciones de aprovechar y potencializar el desarrollo de este sector en la ciudad. Fue durante la gestión de Barberena se llevó a cabo la compra del predio sobre el cuál Duclós construiría el PIDA II. Durante estos años diferentes instituciones trabajaron mancomunadamente con el municipio llevando a cabo acciones concretas que favorezcan a su desarrollo.

Desde el Centro Empresario de Azul, por ejemplo, se creó una comisión especial llamada “Radicación de empresas”,  que trabajó de manera conjunta con la “Secretaría de Obras y Servicios Públicos” y la “Secretaría de Desarrollo Económico”, impulsando y concretando diferentes actividades, como la presentación del Parque Industrial de Azul en distintas provincias de toda la Argentina, visitar industrias particulares con el objetivo de atraerlas hacia nuestra ciudad, recorrer distintos parques industriales para conocer su funcionamiento, realizar charlas y actividades destinadas a la estimulación de emprendedores locales para la radicación en esta nueva zona, entre tantas más.

Sin embargo, más allá de las grandes inversiones que se realizaron, los resultados no fueron los esperados. Con el paso de los años, algunas industrial locales lograron mantenerse y otras atravesaron profundas crisis que los obligaron a implementar nuevos procesos,  estrategias comerciales y/o la inserción en nuevos mercados.

El carácter emprendedor de muchos azuleños, fueron  dando luz a nuevos proyectos que, con esfuerzo, constancia y sacrificio, han crecido lo suficiente como para constituirse en nuevas o futuras industrias. Siendo allí donde hoy no deben ahorrarse los esfuerzos para capacitarlos, brindarles herramientas y dar facilidades que les permitan dar el salto a nuevos niveles de producción y desarrollo.

LOS PARQUES INDUSTRIALES HOY

Más allá de las altas y bajas en el desarrollo de este sector, es importante destacar  que el proyecto de industrializar a Azul, ha sobrevivido a las diferentes banderas políticas que tuvo la ciudad. Muestra de ello, hoy lo dan el Subsecretario de Empleo y Producción, Juan Arruti, y el Coordinador de Parques Industriales, Juan Etchepare, quienes nos contaron sobre la intensa labor que están llevando a cabo para que este sector comience a ser más funcional y se aprovechen las grandes inversiones económicas que allí se realizaron.

Según lo conversado, y frente a los objetivos que se propusieron en esta gestión, Arruti comentó “hemos logrado la recuperación de ocho terrenos de los cuales algunos ya han sido adjudicados (…) dentro de ellos hay dos textiles, una fábrica de pinturas, dos de logísticas, reparación de maquinarias y fabricación de cuchillas, y una envasadora de agua mineral”, puntualizo agregando que “algunos de estos proyectos ya se encuentran funcionando, otros próximos a ello”.

Por su parte, Juan Etchepare explicó “lo que estamos haciendo es vincular a algunos pequeños empresarios, la mayoría de Azul, y darle la posibilidad de radicarse en el parque para que puedan generar más empleos y tener la posibilidad a futuro de seguir expandiendo su actividad.”

Además, comentaron que no solo se encuentran realizando trabajos en el mantenimiento del PIDA sino también, cuenta Arruti, “hemos logrado conseguir los fondos necesarios para realizar pavimentación de un nuevo sector del parque, que permitirá liberar más terrenos y lograr la radicación de nuevos empresarios”.

Integral a este trabajo, el Subsecretario de Empleo y Producción explica las facilidades que actualmente el municipio está dando a los emprendedores para radicarse en este sector, “se puede acceder a un terreno presentando un proyecto, que de ser evaluado como viable, permite el acceso a un lote. Para comenzar a construir solo se pide un anticipo del 10% y después se pagan 5 cuotas anuales”.

Al respecto, Etchepare agrega, “hoy les estamos dando la facilidad de pagar la tierra en seis años (…) además hay que considerar que esa zona está cerca de la ciudad y cuenta con todos los servicios: pavimento, agua, luz, gas. Lo que vale un terreno acá –haciendo referencia al PIDA II - no lo van a encontrar en ningún lado de la ciudad. Esa es una de las grandes ventajas de radicarse acá”, concluyo.

Para finalizar, Arruti comenta acerca de proyecciones futuras del área, dando a conocer la intención de realizar un tercer parque sobre la Ruta 3, “el proyecto ejecutivo ya lo tenemos hecho, y la aprobación del ADA que es un trámite muy engorroso también, pero ese es un sueño a trabajar” agregando que “mientras tanto queremos que este parque crezca y se pueda visualizar ese crecimiento”, concluyo.

Después de años buscando apuntalar la actividad industrial, hoy Azul vuelve a experimentar un avance en este sentido. Esto es gracias a los años de trabajo y a cada una de las gestiones que se han esforzado por sacar adelante este gran proyecto.

Así como será la gestión de turno quien deba velar por el crecimiento en esta área, futuras gestiones deberán asumir el desafío de mantener los logros alcanzados hasta el momento y continuar impulsando a su expansión. Desde el CEDA, como siempre, estaremos dispuestos a seguir acompañando y apoyando cada una de las iniciativas que sirvan al crecimiento de la ciudad.