El INTA es una institución de nivel nacional que el pasado 5 de diciembre cumplió 60 años. Con una vasta  trayectoria, más de 7000 profesionales trabajando en el país, una sede de investigación en Montpellier, Francia, y un gran prestigio a nivel internacional, el Instituto trabaja de manera incesante tanto en la investigación y desarrollo como en la intervención territorial, dando aportes importantes a cada una de las comunidades que conforman el país.

En Azul, la sede funciona en la calle Perón al 1015 y pertenece a la Estación Experimental Agropecuaria “Cuenca del Salado” que cubre 24 partidos, dentro de los cuales Azul pertenece a la “Cuenca Centro” que nuclea a Saladillo, Las Flores, Rauch, Alvear, Tapalqué y Ayacucho. 

Juan Pablo Némoz, actual jefe de  la Agencia de Extensión Rural de Azul y gerente del área de Vinculación Tecnológica de la Cuenca del Salado, tiene más de 13 años de trayectoria dentro de la institución. El profesional señalo que: “el INTA es el único organismo que a nivel nacional trabaja con proyectos estratégicos a 20 años, siempre basado en las tres patas que es el apoyo a la producción, respetando el medio ambiente y con equidad social”

Esta generalidad de sus objetivos y el nexo que construyen entre sus trabajos de investigación y lo experimental, les permite desarrollar actividades que van desde brindar asesoramiento al pequeño productor que se acerque a pedir apoyo a la institución, hasta lo que es el desarrollo local territorial. 

Actualmente en lo que refiere a la intervención del territorio, lo que es producción se trabaja con Cambio Rural, ProFam y Pro Huerta.

 Cambio rural

Es un programa destinado a  productores agrícolas familiares y a PyMEs cuyas actividades productivas sean agrícolas, ganaderas, forestales, entre otras. Se trabaja con grupos de entre 8 a 12 productores que soliciten el asesoramiento, durante un período no mayor a tres años y  con un asesor técnico dispuesto por la institución. Este programa apunta a que los productores crezcan se afiancen  e independicen.

Un caso exitoso de Azul fue la conformación de la cooperativa apícola, que actualmente ha presentado un proyecto para poder tener una sala de extracción. Un trabajo que nació a través de la conformación de la Mesa Apícola para el Desarrollo Local del partido de Azul (MADLA), donde no solo intervino el INTA como institución sino también el Instituto 2 y la Facultad de Agronomía. 

 Producciones Familiares 

Este programa está orientado a la comunidad rural y apunta a colaborar con la familia a través de la optimización de habilidades productivas y de gestión, así como brindando alternativas para mejorar el nivel de ingresos y calidad de vida. 

El grupo de mujeres que integran Hilados de Azul hoy trabajan en el marco de este programa bajo la coordinación de la socióloga del INTA, Sofía Bruno. Si bien este proyecto nació de la mano de Verónica Torassa años atrás (Azul Solidario), se continuó desde la agencia apuntando a organizar su producción, capacitación y brindando un espacio de reunión siempre buscando el crecimiento del grupo y la actividad como fuente de ingresos para sus familias.

 Pro Huerta

Este es un programa del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, que a través del INTA acerca sus beneficios al territorio. En este caso, desde la sede de la Av. Perón, se entregan las semillas para la creación de huertas familiares y se realizan capacitaciones y asesoramiento para su desarrollo. Solo en la temporada de primavera verano del 2015 y 2016 en lo que es Azul, Chillar y Cacharí se entregaron semillas a 1265 familias y en invierno de 2016,  a 1050; contando además con 25 huertas escolares y 22 huertas institucionales. En este sentido Némoz resalta que: “como agencia somos los que más desarrollo tenemos en cuanto asistencia a huertas y familias”.

En la región esta iniciativa cobró impulsó y las producciones familiares comenzaron a dar excedentes que los huerteros empezaron a comercializar. Desde el INTA se brindó asesoramiento para que se conformen como asociación civil y planifiquen la producción, así como también contribuyó a la realización del paseo de compras Cervantes que poco a poco fue nucleando a producciones regionales que no compiten con su actividad.

Tiempo después y dentro del Pro Huerta se abrió “Proyectos Especiales” donde esta asociación presentó “Un techo por si llueve”, a través del cual solicitó la financiación de gazebos y un tráiler para su traslado con el objetivo de poder feriar en días de lluvia.

Más allá de la mención sobre las acciones a partir de las cuales intervienen el territorio, se destaca la labor de la agencia por promover e impulsar el desarrollo local a partir de las propias potencialidades  de la comunidad, poniendo a disposición cada una de las herramientas con las que cuentan y siempre trabajando a través del diálogo y la articulación de actividades con las instituciones locales.

De cara a este nuevo año y con el objetivo de continuar ampliando su acción en base a las necesidades que se plantean en el territorio, el INTA-Azul se propone para los próximos 4 años lograr una mayor presencia y apoyo al sector agrícola, trabajar con ensayos a campo en temas que le interesan al productor y generar información referida a la intensificación en la ganadería. Sin duda dos de las actividades económicas más importantes de la región